Desde que estoy en "la Gris" estudiando, todos los findes han sido mais menos iguales (comer mucho, beber más, salir por donde siempre) pero esta rutina de repeticiones en el espacio-tiempo ha sido cortada de manera magistral por Ella. Me atreveria a decir que estos han sido los mejores tres días de final de semana que he vivido aquí.
Todo comenzó el Viernes cuando, tras haber estado esperando ansioso su
llamada, por fin tuve luz verde a eso de las 20:30 para ir a buscarla a Vigo. En el camino casi acabo en la ria de dicha ciudad al cruzar el puente ya que el viento que corria por alli hizo que mi coche se pusiera a dar saltitos laterales. Tras recogerla en medio del temporal nos fuimos rápidamente a nuestra cueva, la cual suelo defender colocandome lo más cerca posible de la entrada, como los Neandertal. Intentamos ver una peli, y digo intentamos porque una parte de los espectadores quedó francamente tocada por Morfeo.
Al día siguiente "madrugamos", desayunamos y nos fuimos a Baiona, un lugar desconocido para ambos pero que enseguida dejó de serlo gracias a nuestras dotes inventivas de historietas (la del galeón y la de la hija desnuda). Tambien encontramos ciertos lugares mágicos que incitaban a besar a la persona más cercana. Tras el paseo por la fortaleza, fuimos a hacer un break para tomar un snack en el selecto y elitista club nautico de Baiona, en el cual pudimos contemplar preciosos y carisimos barquitos (nos quedamos con ganas de subirnos a uno...). Cuando estabamos llegando al coche, unos mallorquines muy majos se fijaron en Sara y al rato en mi, y empezaron a decir cosas chulas, como por ejemplo que era general o guardiamarina... nos hicimos una foto con ellos y no fuimos a comer al piso, unas fajitas muy muy ricas. Tras una larga siesta, nos tocó fregar los platos, aunque al poco los volvimos a ensuciar para preparar la cena, una buena cena ya que nos esperaba un botellón y la noche pontevedresa por delante. A eso de las 4 de la mañana nos fuimos a nuestra cueva de nuevo, a dormir...
Al día siguiente, osea hoy, nos levantamos super tarde y empezamos a experimentar con los crepes, pero gracias a la astucia culinaria de mi compi dicho experimento fue un éxito. Como es tradición, para comer hubo pasta, pero esta vez la comida fue distinta... no estaba demasiado contento ya que sabia que a la vez que se acababan los espaguetis tambien se acababa el tiempo que me quedaba con Sara. La siesta fue bastante escueta pero por ello no menos intensa.
Es posible que el que me perdiera en la carrera hacia la estación de autobuses pareciera intencionado (lo más lógico teniendo en cuenta que no queria que se fuera) pero no fue así... lo mejor (o lo peor) es que llegamos a tiempo y pudo coger ese vehiculo que la apartó una vez más de mí.
Terminar diciendo que si pudiera repetir este finde tal y como ha ocurrdio firmaria ahora mismo; no cambiaria nada... bueno, quizás una cosa, el crepe deforme que hice.
llamada, por fin tuve luz verde a eso de las 20:30 para ir a buscarla a Vigo. En el camino casi acabo en la ria de dicha ciudad al cruzar el puente ya que el viento que corria por alli hizo que mi coche se pusiera a dar saltitos laterales. Tras recogerla en medio del temporal nos fuimos rápidamente a nuestra cueva, la cual suelo defender colocandome lo más cerca posible de la entrada, como los Neandertal. Intentamos ver una peli, y digo intentamos porque una parte de los espectadores quedó francamente tocada por Morfeo.Al día siguiente "madrugamos", desayunamos y nos fuimos a Baiona, un lugar desconocido para ambos pero que enseguida dejó de serlo gracias a nuestras dotes inventivas de historietas (la del galeón y la de la hija desnuda). Tambien encontramos ciertos lugares mágicos que incitaban a besar a la persona más cercana. Tras el paseo por la fortaleza, fuimos a hacer un break para tomar un snack en el selecto y elitista club nautico de Baiona, en el cual pudimos contemplar preciosos y carisimos barquitos (nos quedamos con ganas de subirnos a uno...). Cuando estabamos llegando al coche, unos mallorquines muy majos se fijaron en Sara y al rato en mi, y empezaron a decir cosas chulas, como por ejemplo que era general o guardiamarina... nos hicimos una foto con ellos y no fuimos a comer al piso, unas fajitas muy muy ricas. Tras una larga siesta, nos tocó fregar los platos, aunque al poco los volvimos a ensuciar para preparar la cena, una buena cena ya que nos esperaba un botellón y la noche pontevedresa por delante. A eso de las 4 de la mañana nos fuimos a nuestra cueva de nuevo, a dormir...
Al día siguiente, osea hoy, nos levantamos super tarde y empezamos a experimentar con los crepes, pero gracias a la astucia culinaria de mi compi dicho experimento fue un éxito. Como es tradición, para comer hubo pasta, pero esta vez la comida fue distinta... no estaba demasiado contento ya que sabia que a la vez que se acababan los espaguetis tambien se acababa el tiempo que me quedaba con Sara. La siesta fue bastante escueta pero por ello no menos intensa.
Es posible que el que me perdiera en la carrera hacia la estación de autobuses pareciera intencionado (lo más lógico teniendo en cuenta que no queria que se fuera) pero no fue así... lo mejor (o lo peor) es que llegamos a tiempo y pudo coger ese vehiculo que la apartó una vez más de mí.
Terminar diciendo que si pudiera repetir este finde tal y como ha ocurrdio firmaria ahora mismo; no cambiaria nada... bueno, quizás una cosa, el crepe deforme que hice.
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ResponderEliminarQuizás no fueras el único que quería perderse...
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